La Tempestad y Couperin en la Catedral de Murcia

A la Semana Santa uno se puede aproximar de varias maneras: La primera puede ser a la manera tradicional, presenciando las procesiones de tu ciudad, pero con el sentimiento religioso sin dar muchas señales de vida; otra manera podría ser la festiva, laica, disfrutando de las vacaciones y de la llegada de la primavera, sin más, pero también sin menos; la tercera, por ejemplo, siguiendo de forma ortodoxa los preceptos que marca tu religión católica. Pero también se puede acercar uno a la Semana Santa -ésta es la forma que nos interesa ahora mismo a nosotros- “a la manera artística”, admirando por ejemplo, en las mismas procesiones, las tallas de los imagineros barrocos que representaban los Evangelios, aprovechando estos días de descanso para ir a las salas de exposiciones de nuestra zona, o, en el caso que nos ocupa, llenando nuestros cerebros y nuestras almas con la música de los mejores compositores, interpretada por algunos de los mejores músicos que tenemos en Murcia.

Hace 300 años, y antes, cuando la educación de una persona dependía del dinero que tenía y de su rango social, la Biblia se enseñaba al común de los mortales en las iglesias mediante la palabra, y también mediante el Arte. Ábsides, paredes, vidrieras y capiteles narraban las historias del Antiguo y Nuevo Testamento, y también lo hacían, por ejemplo, los mejores compositores de la época, bajo encargo de príncipes, reyes o cardenales.

Este es el caso de las Lecciones de Tinieblas, obra compuesta por el organista y clavecinista François Couperin(1668-1733), a principios del siglo XVIII, que se representará mañana martes en la Catedral de Murcia. Las Leçons des Ténèbres, una de las obras de mayor belleza del arte sacro, serán interpretadas por el grupo La Tempestad, bajo la dirección como siempre de Silvia Márquez, que contará con la participación de Sara Ruiz, que tocará la viola de gamba, y las sopranos Olalla Alemán y Eugenia Boix.

El Oficio de Tinieblas se convirtió en una de las devociones más frecuentes bajo el mandato de Luis XIV. Couperin recibió el encargo de componer las Lecciones de tinieblas de las damas de la Abadía de Longchamp. Las tres primeras se publicaron en 1714 y se interpretaban en el interior del convento. Llegó a asistir tal cantidad de gente, la mayoría de los cuales no podía asistir a teatros ni a conciertos, que provocó la queja de ciertos cargos de la Iglesia y hasta se llegó a prohibir la entrada del público a estos Oficios.

Las Lecciones de Tinieblas tienen su origen en el Antiguo Testamento, en el Libro de las Lame
ntaciones de Jeremías
, y consiste en el rezo de la liturgia de las horas según el antiguo breviario romano de Jueves, Viernes y Sábado Santo a partir de la medianoche. En esta ocasión, se interpretará en martes –para no interferir con otros actos de Semana Santa–, y se realizarán sin la ceremonia litúrgica, cQPM_leccionestinieblas1on los músicos interpretando las tres primeras de las nueve Lecciones que compuso Couperin, ya que las otras seis no se conservan.

A lo largo de la actuación, se llevará a cabo el rito de ir apagando las velas del tenebrario –15 velas que representan a los once apóstoles, las tres marías y la Virgen María– y que representa cómo Jesús se va quedando sólo a lo largo de la noche, lo que aporta, en palabras de Silvia Márquez, “aún más belleza al conjunto”.

Además, está prevista la participación del organista de la Catedral, Alfonso Guillamón, en los interludios, y del presbítero tenor Alfonso Pérez Guarinos, quien cantará el Miserere al final del rito, como se hace desde la antigüedad.

Acercar la música clásica al público es la máxima de Silvia Márquez y La Tempestad. En pocos días lo están demostrando, en el reciente concierto que dieron la propia Márquez y Antonio Clares (viola) bajo la “mirada” de las obras de Carlos Pardo, en el ciclo de conciertos Murcia Música Históricas, que están organizando en la Iglesia de San Juan de Dios, o ahora en este concierto en la Catedral de Murcia. Una gran idea, sin duda, sacar la cultura a la calle, servirla en bandeja de plata, de una forma alegre, natural, como se hacía antes de que algunos se empeñaran en intelectualizarla.

Nosotros llevamos ya un tiempo agradeciendo a La Tempestad este empeño por acercar la música antigua a todos los murcianos, y en esta ocasión, La Tempestad agradece la colaboración de la Concejalía de Cultura y de su Jefa de Servicio, Mª Ángeles Jober, al deán de la Catedral, Juan Tudela, y al Cabildo Superior de Cofradías, la ayuda para sacar adelante este proyecto.

Fecha: 22 marzo, 2016

Hora: 22.00 h.

Lugar: Nave central de la Catedral de Murcia

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